¿Qué venden las empresas culturales?


Anteriormente les he ido pasando información de que son las industrias creativas, las industrias culturales, empresas culturales, pero en sí que es lo que ofrecen estas empresas. Bueno pues la empresas culturales ofrecen productos o servicios igual que las empresas tradicionales, pero que son  mucho más complejos, ya que tienen un valor tanto económico como un valor cultural, este último, asignado por el consumidor. Es decir que cuando compramos un producto o servicio cultural (libros, música, un cuadro, escultura, la experiencia de un concierto, obra de teatro, un recorrido por una zona arqueológica, etc.), adquirimos tanto un bien material en algunos casos, pero sobre todo adquirimos bienes intangibles, a los cuales se les asignan valores culturales; compuestos por el valor estético, espiritual, social, histórico y simbólico que el artista o productor cultural intenta plasmar en el producto o servicio, pero que al final el consumidor es quien le asigna dicho valor de acuerdo a su entorno y percepción subjetiva.

Como lo dice Cristina Rascón Castro en su libro La economía del arte:

“Los bienes culturales se mueven en un mercado dual: el mercado físico (bienes materiales) y el mercado de las ideas (mercado simbólico o de valoraciones)”.

Una de las características de la oferta de productos y servicios culturales es que a menudo incluye tanto bienes tangibles como servicios en uno mismo.

Entonces un producto cultural es creado por la industria cultural (productores independientes y empresas), con contenidos simbólicos, y destinados finalmente a los mercados de consumo con una función de reproducción ideológica y social.

Economía y Arte


A lo largo de los años hablar de economía y arte se hace así “economía y  arte”, siempre tratando de separar estos conceptos por pensar que no guardan nada en común y es imposible vincularlos. Pero si buscamos entre todo este mundo de información podemos encontrar que:

A partir de principios del siglo XX, algunos  economistas generan un nuevo pensamiento en el que  buscan integrar a estas dos disciplinas, ya que la creatividad  se empieza a ver como una industria por los bienes que se generan de esta actividad que comienza a ser participe en la economía, se identifican a los actores de  esta industria mas allá de solo el arista o creador, y se trata de explicar a esta industria como la producción de objetos de arte.

La economía del arte busca aplicar un análisis económico a todas las artes, analizando la organización económica del sector y el comportamiento de los creadores, consumidores y gobierno.

Gracias a este análisis económico se puede hablar de la industria creativa, como el quinto sector económico más grande en términos de volumen de ventas después de los servicios financieros, la tecnología de información, los productos farmacéuticos y la biotecnología, y por último, el turismo. Se estima que la industria creativa en los países de occidente, tiene un aporte  al PIB (Producto Interno Bruto) del 7% y ocupa entre el 3% y el 5% de la mano de obra total disponible.

En México hay cifras de que el  diseño  en 2005  ganó por exportación  3, 109 millones de dólares y el sector audiovisual genero 11 millones de dólares.

Con estos datos podemos ver  que la economía creativa tiene un  gran potencial  para generar ingresos y empleos, a la vez que promueve la inclusión social, la diversidad cultural y el desarrollo humano.

La economía del arte estudia el comportamiento de los agentes involucrados en la creación, recepción e intercambio de arte.

La Economía del Arte, Cristina Rascón Castro

Empresas integradoras


“Las empresas están atrapadas en la sola idea de creación de valor y acumulación de riqueza, dejaron de ser un ente integrador en la sociedad”.

 

  Hace poco trabajando para un proyecto de restructuración de una empresa cultural un buen amigo me recomendó leer un documento publicado por Harvard Business Review titulado: “Valor compartido”, el cual me pareció interesante con tan sólo leer el siguiente párrafo; “Como reinventar el capitalismo y librar una oleada de innovación y crecimiento”, por Michael E. Porter y Mark R. Kramer.

 Conforme iba leyendo me iba dando cuenta que desde el mundo empresarial también existe un interés por  unir los negocios y  a la sociedad, ese interés de conjunción me llamo mucho la atención ya que va muy  ligado a mi idea de que el trabajo en equipo es lo que puede ayudar a hacer bien las cosas en cualquier ámbito de la vida.

 Bueno pero de qué trata esto del valor compartido, qué tiene que ver con los proyectos artísticos y las empresas culturales.

 Éste artículo comienza  mencionando  algo en lo que mucho de nosotros coincidimos al referirnos a las empresas, que estas prosperan sin importarles lo que suceda a su alrededor actuando como capitalistas salvajes, reputación  que han ganado por sólo pensar en generar riqueza sin importar las condiciones y medios para conseguir esto, muchas veces pasando por alto los males que puedan llegar a causar a la sociedad. Y  que para poder reivindicar su mala imagen se hicieron llamar ahora “Empresas con Responsabilidad Social” ayudando principalmente a mejorar las condiciones ambientales  que ellos mismos han dañado.

En contraparte la sociedad civil ha tratado de  abordar las debilidades sociales con apoyos de instituciones y gobiernos, pero operando bajo un  deficiente modelo económico que ayude a asumir tan importante responsabilidad.

Pero más que las empresas se hagan responsables ante problemas ambientales, económicos y sociales, haciéndose los héroes y protagonistas, es necesario que las empresas asuman su liderazgo uniendo los negocios con la sociedad, reconociendo que las necesidades sociales y no sólo las necesidades económicas son las que definen los mercados. Las empresas deben moderar su éxito económico para entregar beneficios a la sociedad.

Porter y Kramer definen la creación de valor compartido como: “las políticas y prácticas operacionales que aumentan la competitividad de una empresa, mientras simultáneamente mejoran las condiciones sociales y económicas de las comunidades en las cuales opera”.

Pero para poder hacer este cambio, nos dicen los autores  y estoy segura de ello, será  necesario que  se formen nuevos  líderes en las empresas, que tengan una conciencia social que les ayude a mejorar y comprender las bases de la productividad y la capacidad de colaborar entre los diferentes entes de la sociedad ya sean con intereses de fines de lucro o sin fines de lucro, realizando inversiones a largo plazo, fortaleciendo relaciones con la sociedad civil y lo más importante entregando valor a la sociedad, sin dejar a un lado su pensamiento empresarial, sino mas bien trasformando éste pensamiento en un nuevo éxito económico acompañado de innovación y crecimiento de la productividad en la economía global.

“El valor compartido sólo puede ser el resultado de una efectiva colaboración entre las partes”

Hablemos de industria Cultural e industria Creativa


  Me cuesta trabajo manejar estos términos tan amplios cada uno, que no sé sí sean los correctos para definir a una industria, porque si hablamos de industria cultural tomando en cuenta como tal el concepto de cultura estudiado desde varias disciplinas y definido de varias formas,   coinciden en que cultura es un conjunto de manifestaciones, tangibles e intangibles del hombre para su convivencia y desarrollo social; por lo tanto, estaríamos en el caso de que todas las industrias son cultura, porque tienen participación del hombre y donde esta el hombre se genera cultura . Ahora decir industria creativa para solo nombrar a algunas actividades tampoco me parece lo más correcto, ya que en todas las industrias de una u otra forma están en un proceso de transformación para crear algo, por lo tanto la creatividad está presente.

 Bueno pero si entonces ambos términos son tan amplios para restringir solo algunas actividades, cómo nombrar a la industria que tome en cuenta a las bellas artes, las artesanías, el sector audiovisual, a los festivales  y celebraciones artísticas, que tengan como principal objetivo la democratización de la cultura a través de la creación, interpretación y difusión de su obra ante la sociedad.

 Según informes de la UNESCO, la industria cultural “se refiere a aquellas industrias que combinan la creación, la producción y la comercialización de contenidos creativos que sean intangibles y de naturaleza cultural. Las industrias culturales incluyen generalmente los sectores editorial, multimedia, audiovisual, fonográfico, producciones cinematográficas, artesanía y diseño”.

 En cuanto a industria creativa nos dice que el término “supone un conjunto más amplio de actividades que incluye a las industrias culturales más toda producción artística o cultural, ya sean espectáculos o bienes producidos individualmente. Las industrias creativas son aquellas en las que el producto o servicio contiene un elemento artístico o creativo substancial e incluye sectores como la arquitectura y publicidad”.

 En mi opinión yo preferiría llamarla industria del arte, o por lo menos para este blog me gustaría referirme así ya que dentro de las clasificaciones anteriores siento que no se toma en cuenta a los artistas independientes  y se mezclan actividades que participan dentro de otras industrias. Pero de esto repensaré en otras publicaciones.

¿Ustedes que piensan? ¿Quién es quién? o ¿Todo es una mezcla?